Beltaine o Beltane

Medio año exacto desde la celebración de Samhain se celebra Beltane, festividad que tiene lugar entre el equinoccio de primavera y el solsticio de verano y por tanto marcando la mitad clara del año -y obviamente la primera Luna llena de Mayo marca la festividad- Es una festividad que celebra el fin de la mitad más oscura del año y la llegada del verano como eclosión de vida, celebrándose la unión con la naturaleza, reforzando los vínculos con las personas y con los miembros del clan o tribu, por lo que las bodas, uniones -temporales o no-, contratos y reuniones en estas fechas tienen una especial relevancia, siendo el elemento más remarcable la purificación por el fuego.

Si algo puede representar la claridad, la luz y el calor, eso es el fuego. Las hogueras y fogatas se han considerado uno de los grandes símbolos del festival y en ese día, al caer la noche se solían encender hogueras en lo alto de las colinas y cerros -recordar los “Focs de Sant Isudru”- donde las personas y el ganado pasaban entre dos hogueras en procesión, saltando las brasas de las mismas para traer la buena fortuna -si bien en los orígenes se sacrificaba ritualmente mediante la hoguera a personas y animales encerrados en un hombre de arbustos, cañas o mimbre gigante- acompañando de diversas actividades de carácter festivo y los hogares se adornaban con flores y arbustos de temporada, cocinándose comidas especiales. No obstante dicho fuego – a igual que pasaba con los “Focs de Sant Isudru” – no podía ser hecho con cualquier madera o rama, sino que este tenía que hacerse con  maderas representativas de la prosperidad y aquellas plantas que florecen en esa misma época, y se le atribuyen propiedades beneficiarias, purificantes y curativas… Pero no sólo el prendido de las hogueras es importante, sino también el apagado de éstas. Las hogueras de todo el pueblo se apagaban y se encendían nuevas hogueras renovando el ciclo de luz, sobre todo en los hogares y chimeneas de las casas….

Muchos de los rituales también tenían que ver con el refuerzo de los límites parcelarios incluso dentro del espacio físico de la casa y la granja – a igual que los accesos, puertas, ventanas, etc…- estos límites -espacios que limitaban una propiedad de otra- se consideraba que estaban bajo la amenaza de fuerzas sobrenaturales tal y como se creía a lo largo de la víspera de la misma festividad, y sin la protección adecuada las brujas o espíritus malvados podrían entrar y anular la prosperidad y la seguridad de la casa…

Las prácticas asociadas con el agua eran también un rasgo significativo en dicha festividad,  siendo  ocasión para visitar los pozos santos, manantiales, saltos de agua o lagos para conseguir los beneficios de las aguas, para la curación o para la buena suerte, con preferentemente  antes de la salida del Sol y tal como todavía hacen algunos lugareños del territorio. Se creía -y se cree- que los beneficios del agua son más poderosos en estas fechas y que se podía entrar en comunión con el Dios o divinidad local, ofreciéndole en ocasiones exvotos y ofrendas… No obstante en estos casos las personas debían acercarse en absoluto silencio, con los pies y las piernas desnudas y al retirarse no dar la espalda al mismo. Igualmente y relacionado con el agua, se creía que el rocío de ese día tenía propiedades mágicas, conservando la juventud.

En conjunto es una festividad que se propicia el optimismo, la regeneración, la fertilidad y el crecimiento, dejando atrás la tristeza que daba el Invierno y manteniendo así no solamente un lazo fructífero con la comunidad y la naturaleza -representado por el ganado y los cultivos- sino también con los espíritus de la Naturaleza -hadas, duendes, etc…- seres muy activos en estas fechas – como en Shamain– buscando apaciguarles, mantenerlos contentos y hacer o renovar alianzas con ellos, dando paso al reino del verano…

Categorías El calendario céltico del Ecland

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