Desde la perspectiva de la vida en el entorno natural, cada estación marca un ciclo determinado -el cual podemos ver en el conjunto de los cambios de la biosfera y del ecosistema- y obviamente la cultura céltica no le era ajena, al ser una sociedad eminentemente rural y con una fuerte vinculación con la Tierra. Cada estación tiene de hecho sus ventajas e inconvenientes, pero desde la visión de una sociedad eminentemente rural, en que en gran medida el sustento depende de los cultivos temporada y de los cambios estacionales, esto adquiere una base profunda en toda su visión cosmológica. Para acercarlo todavía más a nuestra forma de ver y sentir los ciclos que marcan las estaciones, vamos a hacer un pequeño ejercicio de observación del bosque caducifolio, vinculada por ello con la supervivencia o la vida al aire libre…
Nuestra Península Ibérica en gran medida es un auténtico vergel -con muy pocas especies silvestres vegetales venenosas y en cambio una mayoría de especies comestibles… Por lo menos 500 especies vegetales se cultivaron en la cuenca mediterránea de la Península en la antigüedad -a pesar que a mediados de los 80 del pasado siglo solo se cultivaban 80 especies, 20 de las cuales con profusión- Si echamos un vistazo a nuestro entorno natural la inmensa mayoría de especies vegetales son comestibles o nos pueden proporciona diversos útiles y materias primas para construir enseres…. Trasladada esta visión a las estaciones, tenemos lo siguiente…
- El Otoño es la culminación de todo el ciclo vital de las estaciones, siendo generoso en frutos y bayas de todas clases… En ella encontramos infinidad de frutos que podemos almacenar para el Invierno, tales como mostajos, nísperos, nueces, avellanas, castañas, hayucos, bellotas, madroños, escaramujos, arándanos, etc… y infinidad de setas de todas clases. Con las técnicas apropiadas, tenemos una buena provisión de víveres para pasar el Invierno.

- El Invierno… el bosque aparentemente puede parecer muy duro, estando en silencio perpetuo, sin hojas y muchas veces con grandes cantidades de nieve y cursos de agua congelados… pero si no hace excesivo frío y nos obliga a emigrar hacia el Sur, el mismo nos puede proporcionar todavía gran parte de los frutos Otoñales -castañas, escaramujos, madroños, jerbas y mirtilos en las zonas cálidas y de solana, serbal de cazadores, etc… También tubérculos como la merendera o patatas de montaña cimarrones y verduras perennes como la Ortiga o la Pimpinela.

- La Primavera es la época por defecto de las ensaladas y las verduras de toda clase. Podemos encontrar gran cantidad de plantas que nos ofrecen sus brotes, sus hojas, sus raíces y el néctar de su polen… Encontramos espárragos, apio caballar, bolsa de pastor, berros, diente de león, hinojo, verónica, lechuguilla, ortiga, etc.. además de diversas flores con su polen tales como acederas, siemprevivas, manguitos, etc…

- El Verano tenemos una gran variedad de tubérculos, verduras, etc… pero es la estación de los frutos carnosos tales como las zarzamoras, grosellas, frambuesas, saúco, uva-espinas, etc… También es la época de las patatitas de las Orquídeas y las Zanahorias Silvestres, amén de la recolección del Regalíz…

Todo este ciclo garantizo la supervivencia de pueblos que a su vez crearon toda una mitología vinculada con dicho ciclo y que con posterioridad, tras un proceso de siglos y de mestizaje cultural, fueron añadidos a los mitos de las nuevas civilizaciones que se creaban o bien que se asentaban en los territorios de dichas culturas anteriores; de esta manera se fue forjando el calendario céltico, calendario festivo que veremos más adelante y que forjo parte de la filosofía y pensamiento ecland…
