Para empezar a comprender el mismo y como ha afectado a nuestras festividades y ha influido en las creencias que se han transmitido mediante la filosofía Ecland, hay que tener presente que el mismo es un calendario era “Luni-Solar«, con meses equivalentes a ciclos lunares y años con cantidades variables de meses; los períodos se ajustaban a las estaciones -5 años de 62 meses- Ese ajuste consistía en intercalar 2 meses de 30 días en cada lustro, -el primero llamado “Mid”, y el otro, dos años y medio después llamado “Ciallos” – En cada siglo -30 años era un siglo en el mundo céltico-, se suprimía un mes intercalar, con lo cual se conseguía una duración media de 365,9 días por año, casi tan ajustado como el nuestro, pero sobretodo con el año sideral de 366 días que hablaremos detenidamente en otro apartado. Constaba el año de 2 semestres, el primero denominado “sombrio” o “de mal temps” -Noviembre a Abril- y el otro “claro” o “de bon temps” -Mayo a Octubre-
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