Que vamos a hacer con nuestr@s hij@s, con la nueva «vuelta al cole»?

El presente artículo tiene la intención de denunciar una gran aberración que estamos a punto de consentir que hagan con nuestros pequeñ@s… con nuestros niñ@s y nuestr@s adolescent@s  y a pesar de carecer de hijos, me veo en la obligación de denunciar públicamente tanto por la responsabilidad social que conlleva, como por mi formación como pedagogo….

Hablo de las medidas de distanciamiento social que se han decretado y decretarán con respecto a «la vuelta al cole» de nuestra infancia y adolescencia. Con ello no pretendo entrar en valoraciones sanitarias o políticas  -a pesar de que yo tengo una opinión personal muy clara, basada en la información que dispongo y en el aplicar el sentido común y espíritu crítico al análisis de la información «oficial» proporcionada-  Tampoco pretendo afianzar diversas teorías cospiranoicas, pero SI DENUNCIAR unas medidas ABSURDAS que se están poniendo a la práctica y que solamente pueden responder a dos criterios: o bien hay toda una política de ingeniería social a medio plazo encubierta dentro de dichas acciones, o bien se aplican esas medidas por recomendación de unos «expertos« que a su vez han sido formados dentro de la más estricta lógica académica occidental de los últimos 50 años, que de sobras es conocida por sus metodologías de enseñanza, las cuales matan la creatividad y eliminan aspectos de carácter ético & filosófico por aspectos de lógica cartesiana y san agustiniana.

Me hago eco de la noticia publicada por diversos medios de comunicación – personalmente solo doy crédito a un medio de noticias de ámbito internacional y europeo, el cual no presenta sesgos importantes en su comunicación-  conforme el pasado día 12 de Mayo los  niñ@s volvían al colegio en el país galo, con fuertes medidas de seguridad. Dicho artículo se ilustraba con fotografías de dicha «vuelta al cole«…

Vuelta al cole francia

Si observáis la fotografía adjunta, es sobrecogedora de por sí…. En ella apreciamos a unos niñ@s en sus primeras etapas de la infancia en el patio de un colegio, confinados en un rectángulo, donde juegan, bailan , etc… sin poder interactuar con otros niñ@s. No hace falta ser muy list@ para apreciar la castración emocional y social que se esta practicando, evitando sociabilizar con sus congéneres y en cambio creando el  temor entre ell@s mismos, con la consiguiente deshumanización. Con esta imagen queda claro que ya no llevamos a nuestros hij@s al colegio para aprender y sociabilizarse, sino que hemos pasado a sustituir la pedagogía y la enseñanza por el aprendizaje de determinados niveles de obediencia extremos -los cuales empiezan a tierna edad aceptando el confinamiento en un rectángulo de tiza pintado en el suelo-

Como padres  muchos de los que estáis leyendo este artículo creo que deberíais reflexionar a donde hemos llegado, al permitir que nuestros hijos ya se «les programe» con determinadas actitudes -que vuelvo a recordar desde el más puro sentido común, solamente pueden responder a las dos opciones citadas anteriormente-.  Ya sé que actuáis de la mejor manera y bajo la creencia de que es la forma más responsable, de amor y protectora hacia vuestros hij@s  -que son las personas más queridas por vosotr@s-  aceptando por ello, en aras de la salud y la seguridad de vuestros hij@s, las reglas que desde las instituciones se impongan… pero también es mi deber recordaros que sois vosotr@s  y vuestro entorno el que «educa» a vuestros hij@s…  no la escuela o la comunidad de enseñanza, los cuales no dedicamos a «enseña – es decir señalar y brindar un camino de orientación dentro de nuestra sociedad; del latín «insignare«- , a pesar de las manipulaciones semánticas que al menos han utilizado las instituciones de mi país con términos como «educación pública» en vez de «enseñanza pública» o  expresiones como «Pacto de Estado para la Educación«. Un estado o nación se ha de encargar de instruir a los profesionales de la enseñanza, pero no encargarse de aspectos relacionados directamente con la educación familiar y del entorno, únicamente mediante esta fórmula puede buscar unas relaciones con la ciudadanía de «vasallaje«.

La triste realidad es que con medidas como estas – y de otras tales como haber dejado en el limbo a millones de escolares, con la excusa de la pandemia de Coronavirus, o favorecer la incorporación prioritaria de las aulas a aquellos niñ@s que dispongan de herramientas digitales y por tanto creando alumn@s dividid@s en clases sociales-  estamos favoreciendo a que crezca una generación deshumanizada que en vez de personas completas, sean personas totalmente serviles, sin espíritu critico, que no se cuestionen las decisiones de los poderes facticos imperantes a lo largo de su vida y que desde su primeros pasos se auto confinen y limiten en sus relaciones sociales  y afectivas… toda una tragedia para la historia de la humanidad, del cual podremos valorarlo dentro de unos 20 años…

Con respecto a la salud, siento tener que dar malas noticias y es que vacuna contra dicho virus no existe en la actualidad. Ello implica muy a nuestro pesar, que tendremos que tener presente el concepto de la vida y la muerte como algo ligada a nuestra existencia a partir de ahora y hasta que realmente habrá una solución sanitaria. Aislándonos del mundo y tomando actitudes de miedo o de «policía social» no va a hacer cambiar nada la situación… es más, tengo que recordaros que en mi país ya hemos convivido con situaciones sanitarias similares o incluso peores -por ejemplo la plaga de la denominada «gripe española» en la primera mitad del siglo XX o el brote de poliomielitis que ataco a la población infantil española entre 1950 y 1964- y que a pesar de la idoneidad  o no de las medidas de la época, nunca se planteo este aislamiento entre chiquill@s…  entre otras cosas porque la sociedad de la época tenía conciencia de lo citado con respecto la vida y la muerte -dos caras de la misma moneda- asumiendo como algo natural y tomando las medidas que realmente estaban a su alcance y a su nivel para garantizar la supervivencia de sus familias. Es nuestra sociedad quién ha desterrado totalmente ese concepto, experimentando un miedo atroz ante la posibilidad de enfrentarnos con la muerte. Sin ir más lejos y en mi país hemos aceptado sin protestar no dar el último adiós a nuestros ancian@s enfermos -pudiendo contar con las pertinentes medidas de seguridad mucho más avanzadas actualmente, para evitar contagios-

Me despido pidiendo a l@s lectores que aparte de leer este articulo, observen el dibujo infantil de la portada del articulo y del final del mismo con respecto al mito de Sant Jordi – una de las leyendas y tradiciones más queridas en Catalunya, vinculada a la cultura y al amor, la cual se celebra el 23 de abril- y como el dragón ha sido substituido por un dibujo del Covid 19… Juzgar vosotr@s mism@s…

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